lunes, 15 de agosto de 2011

Nosotros mismos

¿Quienes somos? Jajaja. Como si nadie se hiciera esta pregunta. Pero... ¿Quienes somos?

Quedo con amigos, hablo con otros, actúo, pienso, miro, escucho, siento... tiemblo, lloro, río... y miles de cosas más que podría seguir escribiendo sin meditarlo demasiado.

Por otro lado, cada día, cada segundo, toda mi sangre avanza unos centímetros más por mi cuerpo, recorriendo mis manos, mi estómago, mis pulmones, mi cabeza... mi corazón.

Todo esto me lleva a.. ¿Los hematíes de mi sangre... sabrán lo que ocurre fuera de mi cuerpo? Es decir, si me peleo con mi madre... lo sabrán? O si me deja mi novio, o si me río de mi amiga... Lo saben? ¿Puedo separarlo?

Hago tantas cosas... imposibles de separar de emociones, de pensamientos... y mi cuerpo, involuntariamente, responde de una manera distinta a cada situación... Involuntariamente... hasta qué punto...

Supongo que para encontrar respuestas... antes hay que hacerse preguntas. Mi dilema ahora es... si hacerse demasiadas preguntas no será como perderse en la duda... sin llegar a encontrar lo que se busca...
En mi caso, si yo soy yo misma... ¿Quién soy en realidad?

martes, 28 de junio de 2011

En casa... como en ningún lado

Cada casa es diferente. Viven personas distintas, se decoran de manera determinada, tienen un aroma especial... Para algunos, su casa es su castillo (entendido como fortificación donde nada les puede pasar... un lugar donde refugiarse). Para otros, su casa es el infierno (entendido como lugar donde los problemas se multiplican y nos hundimos en nuestra propia miseria).

Una de las mejores cosas que tiene este nuevo servicio en el que estoy... es que visitamos cada una de estas casas.... y me encanta hacerlo. Y me encanta poder encuadrar a una persona en su ambiente y comprender con ello muchas cosas. Me gusta ver los millones de libros del esquizofrénico que se pregunta cualquier cosa, a la total desnudez de las paredes de un psicótico al que nada le importan estas cosas. Y las familias... me gusta ver a las familias que se desviven por los pacientes y les ayudan en todo... me gusta intentar dar ánimos a las familiar que se desvivían por los pacientes pero que después de tanto tiempo empiezan a flaquear... y me parte el corazón ver a familias que nada intentan comprender a los pacientes y en muchas ocasiones, las descompensan más.

Hoy vimos a tres pacientes, con ambientes familiares diferentes pero... todos nos agradecían que fuéramos a sus casas... y nos pedían que no les abandonásemos... se me partía el corazón... ¿quién dijo que a un psiquiatra no se le podía tener cariño si eres un psicótico? La parte mala... el servicio de ahora sólo vincula a red de salud mental... en el momento que ellos ya pueden ir a visitarse, termina el trabajo del EMSE. La otra parte mala... algunos hacen tanto vínculo con psiquiatría y enfermería del servicio a domicilios que no quieren visitarse por otro en un ambulatorio... para qué, si ahora unos muy majos van hasta su casa? Porque como en casa... en ningún lado.

martes, 14 de junio de 2011

No deja de ser violento... ¿Alternativas?

Ahora estoy por el servicio del EMSE. ¿Y qué es el EMSE? Una unidad psiquiátrica móvil que va a los domicilios de los pacientes psiquiátricos para intentar vincularlos a la red de salud mental.
Hoy... hicimos un ingreso involuntario, a pesar de que se intentan evitar al máximo porque no es el objetivo. Cuando una persona está ya tan mal que necesita un ingreso, la familia llama al 061 y lo llevan al hospital. En el caso de las personas que no tienen familia... es otra historia, como la paciente de hoy. Avisaron servicios sociales para que fuéramos a valorar a la paciente, y nos encontramos a una señora mayor, convencida de que sus vecinos la espían e intentan matarla, en estado de desnutrición y deshidratación, con higiene y cuidado personal lamentable, que se niega a recibir tratamiento y a acompañarnos al hospital.
Cuando esto ocurre, la unidad, formada por enfermería y psiquiatría, se marcha del domicilio y programa una visita en breve, a la que acudirán con mossos d´esquadra y ambulancia para realizar el ingreso involuntario.
Hoy, llamábamos y llamábamos... pero la mujer no abría. Llamamos a su móvil... y se escuchaba cómo sonaba a través de la puerta. La mujer estaba dentro. Insistiendo insistiendo, apareció la gran pregunta... ¿estará viva o le habrá ocurrido algo? El olor a suciedad y podredumbre traspasaba la puerta haciendo pensar lo peor. Mi adjunta dió la orden: "hay que llamar a los bomberos. Tenemos que entrar". Esperamos todos allí, de pie, en la pequeña escalera del antiguo edificio. A los pocos minutos ya se hacía escuchar la sirena que anunciaba a los bomberos. La radiografía no funcionó, así que, camión en medio de una calle cortada, todos los vecinos asomados a sus balcones, empiezan a subir para entrar por la ventana.
La señora, con todo este barullo, se despierta y, desnuda, empieza a gritarnos que qué estamos haciendo, que qué formas son estas y se niega a abrir. Cuando comprende que no tiene otra opción, se pone una bata y nos abre la puerta. Acto seguido, ya tiene sobre ella al equipo del EMSE y a los técnicos de la ambulancia que, asertivamente, la invitan a seguirnos fuera de su domicilio. Vanas son las argumentaciones para demorar el traslado: tengo sed, dejad que me cambie, tengo que coger las llaves... nada importa. Ya te darán agua en el hospital, le darán ropa en el hospital, las llaves son estas y las tiene en la mano... Subimos a la ambulancia. Vemos las manchas de excrementos que recorren sus piernas. Sus uñas largas, descuidadas, agarrándose a la poca libertad que le queda. La boca en sequía, despellejándose por la deshidratación... y gritos de indignación que nunca encuentran fin. Una vez en urgencias, la dejamos en manos de profesionales sanitarios que, sabemos, la atenderán y le darán los cuidados que necesite... pero... ¿ella lo sabe? Despertada a golpes de puertas y ventanas, irrumpiendo en su casa sin ningún permiso, arrastrada casi sin ropa escaleras abajo, sin casi poder respirar, vecinos que salen a la escalera... y una manzana de curiosos que miran como aquella señora, apenas cubierta por una chaqueta, sube a una ambulancia acompañada de médicos, y custodiada por bomberos y guardia urbana. Sé que esta mujer necesita tratamiento. Sé que en esas condiciones, probablemente moriría pronto. Sé que su concepto de realidad está distorsionado y que no es capaz de decidir en estos momentos sobre su vida... pero no deja de ser violento. Cierro los ojos y veo su pequeño cuerpecillo revolviendose...No deja de ser violento. Ojalá hubiera otra forma...

viernes, 20 de mayo de 2011

Un abrazo

- ¿Qué haces el domingo?
- Tengo una guardia estupenda
- Y el sábado.
- Tengo que estudiar un montón pero... ¿Qué me propones?
- Pues quedar contigo cinco minutos, darte un abrazo, y dejarte de nuevo en tu casa para que sigas estudiando.


Me encantan los abrazos.... me encantan mis amigos.

(Al final, no hemos quedado para cinco minutos... hemos quedado para dar una vuelta corta y comer juntos. :) )

domingo, 8 de mayo de 2011

Una historia de Batas blancas con guantes azules

"Llamad al resto de Unidades. Va a ser un ingreso, y todo apunta a que no lo aceptará". Esto es lo que ella no escuchó nítidamente, pero era plenamente consciente de que las batas blancas que la vigilaban por aquella cámara de vídeo tramaban alguna cosa. Notaba la intranquilidad y los escuchaba hablando mientras hacían sus planes. Cuando hubo diez personas, todas vestidas de blanco, todas con guantes azules, allí en la antesala, las doctoras la invitaron con una sonrisa a pasar al despacho. Qué mensajes más contradictorios! Cuando se sentó, las lágrimas empezaron a resbalar. Sabía lo que venía ahora, aunque fuera la primera vez que pisaba aquel suelo desconocido. Le preguntaron muchas cosas. Fueron muy amables. Daba igual. Allí esperaban los guantes azules, asegurándose de que su libertad iba a tener que esperar... sin entender el motivo, sin entender por cuánto tiempo. Qué habría contado su familia de ella? Por qué era necesario todo esto?
Les contó lo que pudo. La situación. Intentó dar una imagen de normalidad lo más verosímil posible. Al final de la entrevista, una de las psiquiatras dijo: "no sé exactamente qué es lo que está pasando en tu vida, pero estás llorando, y por lo que deduzco de lo que me cuentas, tu vida no está siendo fácil. Entiendo que sufres. Así que lo que vamos a hacer es que te vas a quedar aquí un tiempo para que podamos hablar con tu familia y contigo más tranquilos y averigüemos qué es lo que ocurre". Daba igual que se resistiera. La decisión estaba tomada. La libertad se había acabado. Estaría loca? Presa en un psiquiátrico. Le invitaron a tomar una medicación para descansar. Se negó a tomarla, y la invitación se desvaneció para convertirse en una insistencia. Se volvió a negar, pasando a ser una orden, y posteriormente una amenaza. Comprendió que no tenía opción y que resistirse sería peor, así que se levantó y siguió a los diez batas blancas con guantes azules, sonrientes por verla sucumbir ante su poder.
De médico a carcelero en unos minutos. De libre a encarcelada en otros tantos. La historia se repite y yo no dejo de preguntarme si estamos haciendo lo correcto.

domingo, 17 de abril de 2011

Ni contigo ni sin ti

01:00 am : "Paciente de 30 años derivada al servicio de psiquiatría por intento autolítico..." Rezaba la nota del Hospital General. Poca cosa más explicaba, salvo que la paciente se había tomado 4 pastillas y que la habían tenido en observación.
Una pareja que la maltrata, a la que ha denunciado hace pocos días, y a la que ahora echa de menos... ¿?
Estas cosas me cuesta entenderlas, pero pasan. ¿Por qué?
Indago en su mundo "Eres feliz?" "Qué te gustaría hacer con tu vida?" "Cuáles son tus sueños?" "Qué crees que piensa la gente de ti?" "Dime qué cosas buenas tienes?" y me mira sorprendida, como si nunca nadie le hubiera preguntado nada de esto...
Llegamos entre las dos a la conclusión de que se amarra a una vida de infelicidad por su miedo a estar sola. Miedo a estar sola porque su concepción de sí misma es tan deplorable que es tremendamente dependiente...

Estuve más tiempo con esta paciente que con el resto... y eso que únicamente eran cuatro pastillas...