sábado, 18 de diciembre de 2010

El teatre més petit del món. Solo piano. Luis de Arquer.

Hace poco me encontré con un teatro curioso. Un teatro al que le cogí cariño sólo por su nombre. Y es que este teatro curioso se hace llamar el "teatre més petit del món". En fin... ¿Qué puedo deciros? Creo que todos ya sabéis lo adicta que soy de las cosas pequeñas... ¿Cómo podía dejar pasar la oportunidad de ir a conocerlo? Música de piano en directo... en un escenario mágico... el regalo perfecto para "el loco de la nariz torcida" con el que compartí tantos momentos mientras vivía con él... y después también. Un loco de la vida, de la arquitectura... y del piano. Sabía que a él le iba a gustar... yo... sólo con verlo a él salir contento y... con el nombre de mi pequeño regalo, tenía suficiente.

Toda una velada llena de pequeñísimos detalles que la fueron transformando en preciosos momentos que nos hicieron disfrutar de la música, de la compañía y de la vida. En ocasiones cerraba mis ojos y casi podía sentir cómo mi corazón vibraba con la música... al mismo ritmo que las velas del escenario. La propia casa del artista, Luis de Arquer, transformada en un pequeño teatro... una muestra más de lo importante que es la música para él y su forma de sentirla. Un pequeño escenario, la tenue luz de las velas, las pinturas de la pared, la cálida bienvenida al teatro, la invitación a una copa en su jardín, la pequeña conversación que tuvimos con él y su hermana... incluso el interruptor de la luz del baño! Todo invitaba a pensar en que realmente éramos invitados más que meros espectadores. Al final, tuvimos la suerte de que nos regalara un CD de su última obra, "De Miguel a Miguel", a la que os invito busquéis algún vídeo en youtube para que se os erice el vello igual que a mi.

Disfruté enormemente de todos estos pequeños detalles... que me encantaron, dejándome sin casi palabras. Todo lo que pueda deciros, es poco. Si podéis, acercaros con el corazón curioso a este pequeño lugar, no  con el corazón frío que espera unas sillas del más nuevo y moderno de los teatros, no con el corazón exigente que espera la mejor interpretación del mejor intérprete técnico del mundo... sino con el corazón humilde esperando disfrutar de la calidez de la música en un ambiente templado, con el corazón de un niño esperando disfrutar de la magia de melodías únicas que se van hilando con el alma y con el corazón dispuesto a recoger las pequeñas notas de la mano de un gran improvisador e intérprete.

Os dejo un trocito que encontré por ahí, para poder compartirlo con vosotros... aunque  os digo que lo mágico no es la música... sino la cuidada unión de todos los pequeños detalles que se esconden en este "teatre més petit del món"

(Alvarito... gracias porque lo que resultó ser un regalo para tí, se convirtió en un regalo para mí también. Gracias por aceptarlo y compartir conmigo los momentos de ayer. Feliz Navidad, loquito!)


(Vanesita de mi vida... me acordé infinitamente de tí... Y tengo certeza absoluta de que tengo que compartir esto algún día contigo...)

(Gracias a Luis de Arquer y su familia por la hospitalidad. Gracias por todo lo que nos hicisteis sentir. Mil gracias.)

viernes, 3 de diciembre de 2010

El momento del alta

Me encanta el momento en el que das un alta. Significa que ya no necesitan de tus cuidados, que ya pueden volver a su casa, a dormir en su cama, a comer su comida, a ver a sus amigos y familia... Cuando voy a renovar un permiso, o a dar un alta, me gusta siempre preguntarles a los pacientes "Y usted, ¿Qué quiere hacer?". Me gusta porque ellos no se lo esperan. Desgraciadamente, todavía hay, en algunos casos (cada vez menos), una imagen del médico como la persona que debe tomar todas las decisiones. Es cierto que hay casos en los que sí, pero son muy muy pocos. Cuando les pregunto esto, algunos miran a sus familiares, como buscando respuesta en ellos, inseguros. Y es entonces cuando les llamo la atención y les vuelvo a insistir en que no les he preguntado a los familiares, sino a ellos. En lo poco que llevo en la planta de agudos, he visto muchas muchas reacciones. Hay quienes se matan por salir del hospital, y hay quienes se matan por entrar. La decisión del alta... siempre es complicada. No es como cuando estaba en interna, que "ya lleva una semana sin fiebre", o "ya no necesita el antibiótico intravenoso y se lo podemos dar vía oral". No. Aunque tú creas que el paciente está mejor... algunos, con todos los motivos del mundo, tienen miedo de volver a casa. No sé cómo será sobrellevar una enfermedad de las que diagnosticamos nosotros, pero me lo imagino complicado. El momento del alta significa para muchos el tener que intentar vivir sin tanta supervisión, el tener que aprender a controlar las crisis, el tener que recordar cada una de las pastillas que, al mismo tiempo que les permitirán mantener sus mentes más o menos ordenadas y tranquilas, les harán tener unas tensiones por los suelos, una boca seca, una inquietud en ocasiones incontrolable o una salivación vergonzosa. Me gusta preguntarlo porque al hacerlos protagonistas te cuentan sus miedos, si es que existen. Y me gusta tener estas charlas porque aprendo un poco más cómo deben sentirse. Y me gusta porque el trabajo más duro, tienen que hacerlo ellos, porque los momentos más duros, tendrán que pasarlos ellos, porque los miedos a los que deberán seguir combatiendo... siempre son de ellos... Me gusta tener un momento de reflexión antes del alta/permiso, para intentar transmitirles confianza y fuerza. Y por todo esto, pienso que se merecen el protagonismo. ¿Criterio médico? Mejor preguntamos también al paciente, no creen?

(Siento no haber vuelto a escribir desde hace un mes, pero quería dejar la anterior entrada hasta que mi ángel saliera de alta, como una especie de vela encendida por ella, esperando a verla regresar. Hoy ha sido su momento del alta. Ángel de mi vida, no sé si tu médico te habrá hecho protagonista. Yo desde aquí, te repito lo que siempre has sabido. No creo, SÉ que de aquí saldrás más fuerte. No tengo dudas, SÉ que tienes fuerza suficiente para superar cualquier obstáculo. No me equivoco al decir que SÉ que poco a poco irás dando pasos, cada vez más grandes, hacia un futuro brillante, lleno de música y de color, SIN medicación y, claro está, con todo mi cariño y mi admiración. SIEMPRE, admiración. Esta entrada, también es tuya. Hoy es el día de tu alta, por lo que hoy, tú eres la protagonista. Te quiero siempre.)