Hace poco me encontré con un teatro curioso. Un teatro al que le cogí cariño sólo por su nombre. Y es que este teatro curioso se hace llamar el "teatre més petit del món". En fin... ¿Qué puedo deciros? Creo que todos ya sabéis lo adicta que soy de las cosas pequeñas... ¿Cómo podía dejar pasar la oportunidad de ir a conocerlo? Música de piano en directo... en un escenario mágico... el regalo perfecto para "el loco de la nariz torcida" con el que compartí tantos momentos mientras vivía con él... y después también. Un loco de la vida, de la arquitectura... y del piano. Sabía que a él le iba a gustar... yo... sólo con verlo a él salir contento y... con el nombre de mi pequeño regalo, tenía suficiente.
Toda una velada llena de pequeñísimos detalles que la fueron transformando en preciosos momentos que nos hicieron disfrutar de la música, de la compañía y de la vida. En ocasiones cerraba mis ojos y casi podía sentir cómo mi corazón vibraba con la música... al mismo ritmo que las velas del escenario. La propia casa del artista, Luis de Arquer, transformada en un pequeño teatro... una muestra más de lo importante que es la música para él y su forma de sentirla. Un pequeño escenario, la tenue luz de las velas, las pinturas de la pared, la cálida bienvenida al teatro, la invitación a una copa en su jardín, la pequeña conversación que tuvimos con él y su hermana... incluso el interruptor de la luz del baño! Todo invitaba a pensar en que realmente éramos invitados más que meros espectadores. Al final, tuvimos la suerte de que nos regalara un CD de su última obra, "De Miguel a Miguel", a la que os invito busquéis algún vídeo en youtube para que se os erice el vello igual que a mi.
Disfruté enormemente de todos estos pequeños detalles... que me encantaron, dejándome sin casi palabras. Todo lo que pueda deciros, es poco. Si podéis, acercaros con el corazón curioso a este pequeño lugar, no con el corazón frío que espera unas sillas del más nuevo y moderno de los teatros, no con el corazón exigente que espera la mejor interpretación del mejor intérprete técnico del mundo... sino con el corazón humilde esperando disfrutar de la calidez de la música en un ambiente templado, con el corazón de un niño esperando disfrutar de la magia de melodías únicas que se van hilando con el alma y con el corazón dispuesto a recoger las pequeñas notas de la mano de un gran improvisador e intérprete.
Os dejo un trocito que encontré por ahí, para poder compartirlo con vosotros... aunque os digo que lo mágico no es la música... sino la cuidada unión de todos los pequeños detalles que se esconden en este "teatre més petit del món"
(Alvarito... gracias porque lo que resultó ser un regalo para tí, se convirtió en un regalo para mí también. Gracias por aceptarlo y compartir conmigo los momentos de ayer. Feliz Navidad, loquito!)
(Vanesita de mi vida... me acordé infinitamente de tí... Y tengo certeza absoluta de que tengo que compartir esto algún día contigo...)
(Vanesita de mi vida... me acordé infinitamente de tí... Y tengo certeza absoluta de que tengo que compartir esto algún día contigo...)
(Gracias a Luis de Arquer y su familia por la hospitalidad. Gracias por todo lo que nos hicisteis sentir. Mil gracias.)