domingo, 26 de septiembre de 2010

La impotencia de la ignorancia

Ahora salgo de mi octava guardia. Volví a estar en nivel uno (patología menos grave) y en triage (donde se decide la gravedad de los enfermos que acuden a urgencias y qué especialista es el adecuado. Fue una guardia horrible. Hubo momentos en los que sólo quería desaparecer de allí y estar en una playa desierta, sin gritos, sin dolor, sin prisas... y sobre todo, sin papeles. 
Fiestas de la Mercè. Servicio de Urgencias con recursos insuficientes. Yo. Los pacientes. El dolor. La prisa. Los informes. Los especialistas. Las ambulancias. Los extranjeros de Do you speak English, or French or something que no sea castellano? Ahora te vomito encima. Ahora me desangro de un pie. Los guardas de seguridad. Las 20 fichas que se siguen acumulando. ¿Dónde está la enfermera?. Haciendo mil analíticas de ocho médicos a la vez. ¿Dónde está el adjunto? Atendiendo algo grave. ¿Dónde está el R grande? Atendiendo al resto de R pequeños. ¿Y el ambulanciero? Sigue esperando. ¿Y el familliar? Sigue esperando (cuando no te grita por llevar ocho horas esperando... comprensible). ¿Y la abuelita de 90 años?... Qué coño hace una abuelita de 90 años que hace dos años que está deprimida?? Es que está un poco nerviosa. Para tranquilizarla, llevémosla a pasar la tarde al servicio de urgencias, que es un lugar muy tranquilo. Esquizofrénico. "A psiquiatría". Psiquiatría. "No es mío, viene por diarrea". Urgencias de medicina. "Cómo son los psiquiatras, si viene porque no se toma la medicación". ¿Alguien le ha preguntado por qué viene, o le ha tocado la tripa? Sedimento de orina patológico. Conclusión: los esquizofrénicos también se ponen enfermos. El familiar te vuelve a gritar. El neurólogo está cenando, ahora no puedes hablar con él. El cardiólogo está poniendo un marcapasos, ahora no puedes hablar con él. "Señorita, llevo seis horas esperando el resultado de mi analítica". Estoy muy mal, tengo algo de tos y de malestar general. Tras cinco horas de espera... "Ya no estoy tan grave, ¿si me visita mi médico de cabecera el lunes pasa algo?". Crisis epiléptica por tumor cerebral. "Llamo al neurologo, no?" "Pero... lleva tratamiento para la epilepsia?" Cara de fava (mía). Ahora yo me controlo las crisis y firmo el alta voluntaria para coger un coche e ir a buscar a mis padres al aeropuerto. ¿Esto se considera intento autolítico?

No entiendo nada, incomprensible... pero es que nadie entiende. Nadie entiende a los pacientes. Nadie entiende a los de admisiones. Nadie entiende a las enfermeras. Nadie entiende a los médicos... Nadie se entiende a nadie, porque todos vamos con la cabeza puesta en nuestro trabajo. Nadie se preocupa de pensar : "la de admisiones debe recoger bien los datos porque luego tendrá problemas de gestión". Nadie se para a pensar: "la enfermera no me hace antes el electro porque tiene pendientes cuatro analíticas". Nadie se detiene y dice "Voy a informar a este familiar, que lleva un rato esperando y no sabe nada". Nadie piensa en el paciente que espera seis horas en una silla de ........, sintiéndose mal, hasta que le atiendan o, simplemente, le den el resultado de una analítica (en su mayoría normales, hechas sólo para descartar y como protocolo para cubrirse las espaldas). Y nadie nos entiende a nosotros, llamándonos perras que no hacemos nuestro trabajo, que somos dos médicos para todos los pacientes, y en muchas ocasiones nuestro trabajo no depende sólo de nosotros, sino también del resto de profesionales. 

Todo esto... da como resultado guardias llenas de tensión y de estrés por parte de todos. Todos ignoramos las funciones de cada cual. Ignoramos las situaciones en las que se encuentran los que nos gritan, los que nos presionan... y ellos la nuestra. Ante esta situación, hoy miraba a mi alrededor, cada cual por salvar lo suyo, sin escucharse unos a los otros y gritando ya por cosas incomprensibles... y me sentí impotente. Impotente porque la ignorancia que nos envuelve a todos en situaciones de estas... convierte un servicio de urgencias en una selva. Y al final, perdemos todos.

martes, 21 de septiembre de 2010

Tradiciones y costumbres... celebración o esclavitud?

Tradiciones y costumbres, año tras año, día a día... Llega un instante en el que decidimos que algo maravilloso se va a convertir en "tradición", y ya está, lo plantamos ahí. Ahí lo dejamos, para que el próximo año volvamos a celebrar esta comida, para que la próxima semana volvamos a quedar para ver una peli, para que mañana vuelvas a hacerme la perdida cuando llegues a casa tras el trabajo... Y pensando pensando me doy cuenta de que mi vida está llena de tradiciones y costumbres que voy acumulando y acumulando... tradiciones que van rellenando mi vida de sentido, de felicidad, de satisfacción. Escusas para ver a mis seres queridos, para hablar con mi familia y para otras muchas cosas. Es importante mantener las tradiciones... no perder el contacto con algunos amigos, no dejar nunca de hacer algunas cosas... Pero ¿dónde está el límite? ¿Todo debería convertirse en tradición? ¿Qué pasa con las tradiciones que se convierten en repetitivas y absurdas, hasta el punto de convertir el sentimiento primario en hastío? ¿Qué pasa con las tradiciones a las que nos volvemos dependientes patológicos, provocando angustia cuando nos falta? ¿Los cumpleaños que se te olvidan, los aniversarios que ni imaginaste que podrían existir, la perdida que nunca llega... y se convierten en motivos de disputa?
¿Dónde colocamos el límite? Debe haber un límite. 

domingo, 12 de septiembre de 2010

Els incendis d´una terra... la meua terra.

Esta entrada está dedicada a mi tierra, y es por eso que está escrita en mi lengua materna. La traducción la tenéis al final. Un saludo.


Serra de Mariola. 
Serra de Mariola. 
Tota a floretes 
Tota a floretes si
Tota a floretes no 
Tota a floretes.



En sentir la noticia, les llàgrimes van aparèixer caient lentament per les meues galtes. Serra de Mariola d´una banda, Font Roja d´una altra... Aquesta és la sort de la gent del meu poble, que viu a voreres de tressors de la terra. En sentir la notícia, no vaig poder evitar-ho. El cor se´m va encongir, les mans em van abraçar i, a poc a poc, els meus ulls van deixar anar les llàgrimes de tristor. Paratge natural, niu de vida, cor de la terra. Des de petita, viatges he fet per tot arreu de la comarca, amb unes botes, una motxilla, i la il·lusió d´anar a recòrrer camins plens de verd, de sentir el cant dels ocells, de detindre la ciutat ben lluny i de conviure amb la natura. La verda natura que envolta la meua terra... i que ara trobe tant a faltar. Sóc lluny... però en setir l´olor del romer i del timó, recorde els sentiments de la meua Serra de Mariola. Un incendi provocat... 4600 hectàrees... Aquest ha estat prop de socarrar la Mariola... d´altres no han tingut tanta sort. 

Amb tot açò a sobre, el meu cor tan sols té ganes de plorar.


Traducción:
Cuando escuché la noticia, las lágrimas aparecieron cayendo lentamente por mis mejillas. Serra de Mariola por un lado, Font Roja por otro... ésta es la suerte de la gente de mi pueblo, que vive en las cercanías de tesoros de la tierra. Cuando escuché la noticia, no pude evitarlo. Mi corazón se encogió, mis manos me abrazaron y, poco a poco, mis ojos dejaron ir las lágrimas de tristeza. Paisaje natural, nido de vida, corazón de la tierra. Desde pequeña, viajes he hecho por los alrededores de la comarca, con unas botas, una mochila, y la ilusión de ir a recorrer caminos llenos de verde, escuchar el canto de los pájaros y convivir con la naturaleza. La verde naturaleza que envuelve mi tierra... y tanto encuentro a faltar. Estoy lejos... pero cuando siento el aroma del romero y del tomillo recuerdo los sentimientos de mi Serra de Mariola. Un incendio provocado... 4600 hectáreas ... Éste ha estado cerca de socarrar Mariola... otras no han tenido tanta suerte. 

Con todo esto, mi corazón sólo tiene ganas de llorar.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Las palabras

Siempre discutían. Ayer no fue diferente. Hoy, en cambio, sólo hay silencio. El silencio de las palabras. ¿Por qué dejar que nos aterroricen? ¿Por qué dejar que se agolpen en nuestra garganta mientras, quitándonos nuestra respiración, nos desangran el alma hasta el fin? Hasta el fin... Una simple palabra que no sale, que se acomoda en nuestro interior martirizándonos... Una simple palabra que se transforma en otra más sonora y menos sincera, pero igual de simple. Se transforma en una palabra que consigue nacer para transmitir lo contrario a lo que deseamos... para no herir nuestro orgullo. ¿Orgullo? Orgullo que alimenta las falsas palabras enterrando las verdaderas y crucificándonos en nuestra cobardía.
Sí, él se mantuvo de pie, firme. Se mantuvo impasible frente a su rostro, y casi sin mirar, dijo adiós y dio media vuelta. El orgullo se mantuvo intacto mientras algo tan pequeño como las palabras "te quiero", ésas que nunca pronunció, lo destrozaron hueso a hueso, músculo a músculo, hasta llegar a arrebatarle el último suspiro, el último aliento... lleno de orgullo.