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sábado, 20 de marzo de 2010

25 años en el mundo de lo pequeño

¿Cuál era el mejor momento para abrir un blog? Daba igual. Éste o aquel... cualquier día era igual de bueno. Pensaba que debía ser un día con algún acontecimiento importante. Por ejemplo, el día que terminé la carrera, el día que empecé con el MIR, el día que salieron las plazas, el día que fuera a elegirla... Y cuando decidía el día... nunca encontraba el nombre, y aquel día, que hubiera sido bueno, terminaba dejando escapar sus minutos y segundos hasta convertirse en uno nuevo.

Hoy, 25 años. Y además, tengo la gran suerte de que la ansiada primavera comienza hoy. Generalmente lo hace el día 21, pero este año, decidió escoger MI día para aparecerse.

Como cada cumpleaños, me gusta detenerme a comtemplar qué ha sido de mi vida, y en un momento de inspiración, me decidí. El día ha llegado y ya tengo título. El día, debía ser hoy, y el título, debía ser éste. ¿Y por qué? Muy sencillo. 25 años... siendo una pequeña en este gigantesco mundo. Ahora, un cuarto de siglo tras mis espaldas siguiendo un camino cuyo final desconozco, abriéndome paso, siempre poco a poco, a través de los escenarios de este gran teatro. Obra tras obra, acto tras acto. Y mientras yo respiro y el tiempo pasa... sigo siendo pequeña para este gran mundo. Pequeña... sí. Ésa es la realidad. Somos pequeñas hormiguillas que van haciendo cosquillas a la vida... Posiblemente, yo soy una de las más pequeñas. 25 años... siendo pequeña. Suficientes para valorar mi particular mundo de lo pequeño, donde cada instante, cada gesto, cada fragmento insignificante de cualquier cosa... tiene mucha más importancia y mucho más poder que cualquiera de nuestros hermanos gigantes. Sí, 25 años... suficientes para haberme dado cuenta de esta pequeña-gran verdad.

Por este mismo motivo, cualquier día hubiera sido bueno para abrir un blog. Cualquier día. Cualquier día, si nos detenemos a pensar, podemos recordar alguna de estas pequeñas cosas que marca una pequeña diferencia en nuestras vidas. Siempre, si nos detenemos a pensar, conseguimos escucharnos a nosotros mismos y descubrir aquello que nos hace sonreir y, en la mayoría de los casos, nos sorprendemos con que estos pequeños actos de felicidad, se producen por cosas pequeñas. Hoy, la primavera aparece para sonreirme... Hoy es un buen día para abrir un blog. Bueno, como cualquier otro.

El mundo de lo pequeño es poderoso... y siempre se encuentra al alcance de todos.