Me dieron una hoja y me indicaron un pasillo. "Dr. GTRA. Consulta 5a"", me dijeron. Y allí fue donde me dirigí. Pensé que no tardarían en llamarme. No había demasiada gente. Me descubrí nerviosa. Excesivamente nerviosa. Peor, cada vez que la enfermera decía algún nombre. Rápido el latir de la respiración de mi corazón. Hielo húmedo envolviendo mis manos. Truenos que me retorcían de dolor. Intenté distraer mi atención. Miré a cada uno de las personas que me rodeaban. ¿Se sentirían como yo, como si fueran a ser acribilladas a manos de un terrorista sin escrúpulos? Porque después de estudiar mi estado, tampoco creo que hubiera mucha diferencia. Reí. Cualquiera diría que iba a una visita a pedir consejo médico!! Unos acompañados. Otros, como yo, con menor suerte... solos. Unos reían. Otros, no. Algunos, leían con tranquilidad, dejando pasar el tiempo como si estuvieran en el salón de su casa.
Y luego, ¿Quién sería el Dr. GTRA? Hombre, sí. Pero... ¿sería mayor, o sería joven? ¿Sería simpático y agradable, o sería seco y con ganas de terminar rápido su trabajo? ¿Sería competente, o sería de los que se sacó la carrera copiando en todos los exámenes? ¿Sería de aquí o sería extranjero? ... ¿Y la enfermera? ¿O enfermero? Y... ¿cómo sería? Resultado de tantas preguntas equivale a más nervios. Pasan más horas y yo sin ser atendida.
No es por nada que dicen que los médicos somos malos pacientes... y afortunadamente, también nos ponemos enfermos! Porque ahora, a mis pacientes que no me conocen y me esperan con miedo. A los que esperan horas preguntándose mil cosas... los entiendo un poquitito mejor.
Y luego, ¿Quién sería el Dr. GTRA? Hombre, sí. Pero... ¿sería mayor, o sería joven? ¿Sería simpático y agradable, o sería seco y con ganas de terminar rápido su trabajo? ¿Sería competente, o sería de los que se sacó la carrera copiando en todos los exámenes? ¿Sería de aquí o sería extranjero? ... ¿Y la enfermera? ¿O enfermero? Y... ¿cómo sería? Resultado de tantas preguntas equivale a más nervios. Pasan más horas y yo sin ser atendida.
No es por nada que dicen que los médicos somos malos pacientes... y afortunadamente, también nos ponemos enfermos! Porque ahora, a mis pacientes que no me conocen y me esperan con miedo. A los que esperan horas preguntándose mil cosas... los entiendo un poquitito mejor.