domingo, 20 de marzo de 2011

26 Aniversari

Sabes que el tiempo va pasando, y la distancia entre segundo y segundo es inmodificable, eternamente la misma. Inspiro y espiro para sobrevivir, sin descanso... a veces al compás del tiempo, otras, al compás de lo que me gritan las situaciones de mi vida. Pero el tiempo pasa igualmente, sin importar lo lento que inspire, lo rápido que espire... El tiempo pasa ignorando las escenas de mi historia.
Me miro las manos. Blancas como la leche. Busco las secuelas de la edad... pero no encuentro diferencia alguna con respecto a la apariencia que tenían ayer. Me miro en el espejo... y veo la misma cara de niña que siempre. Me siento en el sofá con las piernas cruzadas. Al levantarme, mis articulaciones se quejan... sí, será que mi cuerpo también acompaña al tiempo.
Sentada en la mesa con mis compañeros de la vida, mis seres queridos, las personas a las que admiro por una u otra razón, las que me sonríen cuando todo parece negro y las que me escuchan cuando les pinto de colores el mundo... los miro silenciosa mientras cuentan sus historias de la infancia. Cada cual, cuenta la suya, todas diferentes, con finales distintos. Los miro silenciosa recordando en mi interior las escenas vividas con ellos... y sonriéndome.
He ido acompañando al tiempo casi sin percatarme, cumpliendo años sin descanso, siempre la misma distancia entre ellos... corriendo yo más o menos, mientras voy recogiendo del camino compañeros como los que compartieron este fin de semana conmigo y que también acompañan al tiempo, corriendo más o corriendo menos. 
Hoy, mientras les escuchaba, sonreí. Doy gracias de tener la suerte de contar con ellos en este camino. Es verdad que no me doy cuenta de este paso del tiempo... pero está. Está, y con él, relleno mi vida de grandes momentos acompañada de gente maravillosa. El que pueda llenar una mesa de grandes amigos para compartir un día como hoy, es también una secuela del paso del tiempo que, bien aprovechado, te permite ir amueblando tu existencia de felicidad.

Gracias a todos los que habéis compartido todos y cada uno de los segundos de mi vida que, siempre con la misma distancia entre ellos... he vivido corriendo más, o corriendo menos... pero los he vivido. Os quiero.

Rebeca

sábado, 12 de marzo de 2011

Yo, la Nada y tu ausencia

Ayer me acosté en la noche. Pegué fuertemente mis sábanas a mi cuerpo, intentando simular tu calor ausente. Como una noria fui dando vueltas infinitas en mi soledad. Cogí algo a lo que abrazarme, intentando simular tu corporalidad lejana. Como una cascada sentí desbordar la desesperación de segundos sin sentido. Encendí el televisor en busca de la rotura del silencio atronador que mecía mis latidos tristes. Como despejada noche sin lucero alguno en un mundo paralelo sentí perdida mi voz gritando sin hallar respuesta.

Esta mañana no salió el sol. Ensimismada me dejo llevar por las gotas que caen con rudeza ensordecedora, hasta que dejo de sentir mi cuerpo,  mi mente... y sólo hay inquebrantable nada.

Una lágrima se escapa furtivamente, asomando al exterior tímidamente desde mi alma. Ahora que mi mundo se ha detenido, la siento cálida, tierna. ¿Quién llora? Lleno mis pulmones de aire fresco que entra por la fina rendija de mi ventana. Lo siento penetrando en un interior que por unos instantes creí muerto, dando fuerzas a un corazón al que escucho cohibido y que creí enmudecido para siempre. Estoy aquí. Yo. No sé quién soy. Pero sea lo que sea, estoy aquí... y te extraño.

miércoles, 9 de marzo de 2011

El gatito

El Gatito, es peludito y gordito. Tiene una mirada tierna que te invita a que te acerques a acariciarlo. A través del papel puedes escuchar, si prestas atención, el suave ronroneo que desprende desde tu imaginación al tocarlo, suave, cálido, tranquilo... sí, eso es lo que me transmite... me apacigua.

Es un regalo especial este Gatito. Un regalo con dedicatoria para mí, de una buena amiga.

Valoramos poco estos detalles... a la hora de hacerlos. Pero... ¡Cuánto nos gustan! Porque que te regalen algo el día de tu no cumpleaños... significa para mí mucho más que lo hagan el de mi cumpleaños. Porque los regalos hechos desde el cariño, el agradecimiento y, sobre todo, desde el corazón, transmiten calidez, transmiten paz... y... ¡Qué importante es sentirse querido!

Este regalo me llenó de felicidad. Guardaré bien bien este Gatito. Y a ver cuándo me lanzo a esta cadena de los regalos simbólicos de los no cumpleaños... ¿Os apuntáis?

(A la pequeña ángel que me hizo este regalo... toda la suerte y todos los ánimos desde aquí para que este largo camino que empiezas te lleve a buen puerto, que lo hará. Guardaré tu Gatito mientras tanto... y lo acariciaré en tu ausencia. Te quiero siempre)