Miles de pequeñas cosas nos acompañan en el camino de nuestra vida, y son esas pequeñas cosas las que nos hacen caer y las que nos hacen levantarnos de nuevo tras arrancarnos una sonrisa y un grito de guerra. Ése, es el poder del mundo de lo pequeño.
lunes, 23 de mayo de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
Un abrazo
- ¿Qué haces el domingo?
- Tengo una guardia estupenda
- Y el sábado.
- Tengo que estudiar un montón pero... ¿Qué me propones?
- Pues quedar contigo cinco minutos, darte un abrazo, y dejarte de nuevo en tu casa para que sigas estudiando.
Me encantan los abrazos.... me encantan mis amigos.
(Al final, no hemos quedado para cinco minutos... hemos quedado para dar una vuelta corta y comer juntos. :) )
- Tengo una guardia estupenda
- Y el sábado.
- Tengo que estudiar un montón pero... ¿Qué me propones?
- Pues quedar contigo cinco minutos, darte un abrazo, y dejarte de nuevo en tu casa para que sigas estudiando.
Me encantan los abrazos.... me encantan mis amigos.
(Al final, no hemos quedado para cinco minutos... hemos quedado para dar una vuelta corta y comer juntos. :) )
domingo, 8 de mayo de 2011
Una historia de Batas blancas con guantes azules
"Llamad al resto de Unidades. Va a ser un ingreso, y todo apunta a que no lo aceptará". Esto es lo que ella no escuchó nítidamente, pero era plenamente consciente de que las batas blancas que la vigilaban por aquella cámara de vídeo tramaban alguna cosa. Notaba la intranquilidad y los escuchaba hablando mientras hacían sus planes. Cuando hubo diez personas, todas vestidas de blanco, todas con guantes azules, allí en la antesala, las doctoras la invitaron con una sonrisa a pasar al despacho. Qué mensajes más contradictorios! Cuando se sentó, las lágrimas empezaron a resbalar. Sabía lo que venía ahora, aunque fuera la primera vez que pisaba aquel suelo desconocido. Le preguntaron muchas cosas. Fueron muy amables. Daba igual. Allí esperaban los guantes azules, asegurándose de que su libertad iba a tener que esperar... sin entender el motivo, sin entender por cuánto tiempo. Qué habría contado su familia de ella? Por qué era necesario todo esto?
Les contó lo que pudo. La situación. Intentó dar una imagen de normalidad lo más verosímil posible. Al final de la entrevista, una de las psiquiatras dijo: "no sé exactamente qué es lo que está pasando en tu vida, pero estás llorando, y por lo que deduzco de lo que me cuentas, tu vida no está siendo fácil. Entiendo que sufres. Así que lo que vamos a hacer es que te vas a quedar aquí un tiempo para que podamos hablar con tu familia y contigo más tranquilos y averigüemos qué es lo que ocurre". Daba igual que se resistiera. La decisión estaba tomada. La libertad se había acabado. Estaría loca? Presa en un psiquiátrico. Le invitaron a tomar una medicación para descansar. Se negó a tomarla, y la invitación se desvaneció para convertirse en una insistencia. Se volvió a negar, pasando a ser una orden, y posteriormente una amenaza. Comprendió que no tenía opción y que resistirse sería peor, así que se levantó y siguió a los diez batas blancas con guantes azules, sonrientes por verla sucumbir ante su poder.
De médico a carcelero en unos minutos. De libre a encarcelada en otros tantos. La historia se repite y yo no dejo de preguntarme si estamos haciendo lo correcto.
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