El Rivotril® es la marca comercial del clonazepam, un fármaco muy usado para controlar la ansiedad. Ayer tuve una guardia interesante. El adjunto me sorprendió con interacciones de todo tipo con los pacientes, desde ejercicios de respiración hasta intervenciones sistémicas con familiares... pero la mejor frase de todas fue la que le dijo a una paciente desbordada, que es la que da nombre al título de la entrada. A grandes rasgos, la paciente que motivó la frase era una mujer con un nivel de ansiedad que le impedía prácticamente hablar. Tomaba millones de medicaciones para sus patologías psiquiátricas, que no vienen al caso, pero aún así, estaba desbordada. Mi adjunto, después de observar que tras intentar tranquilizarla no conseguía nada, le administró tres gotitas de Rivotril® y esperamos a que la farmacología hiciera su parte de magia. Cuando la volvimos a entrevistar a los tres cuartos de hora, la paciente, mucho más serena, ya nos pudo contar que hacía tres semanas que se había ido a vivir con su novio con el que había empezado a salir hace cuatro. Desde que vive con él, sólo ella se ocupa de la casa. La situación actual, la paciente era capaz de describir con total claridad que esto la ponía enormemente furiosa, y que poco a poco estaba empezando a sentir cierto odio hacia su pareja.
Tras una charla larga en la que ella fue enumerando uno a uno los motivos por los que se veía sobrepasada y a punto de claudicar, se dio cuenta de que en realidad, se estaba preocupando por un futuro junto a un hombre hacia el que sentía rabia. Mi adjunto, cogió su gran tomo de historial y le dijo: "ve todo esto? Usted es una antigua guerrera. El hecho de que pueda poner palabras a todos sus sentimientos, es muy importante. Seguramente, usted no quiere volver a ingresar y aún está a tiempo de evitarlo. Pero tiene que cuidarse. Tiene que escuchar esas palabras que usted ahora está exteriorizando, porque si no, terminará descompensada como ha ocurrido otras veces, e ingresará. Vamos a ayudar a reforzarla subiéndole el Rivotril® de la mañana y el mediodía. No obstante, esto no es todo. Tome Rivotril® pero, tome buenas decisiones también". La respuesta de la paciente fue: "Tiene razón, doctor. Si no me cuido, acabaré loca perdida otra vez."
Esta paciente es una mujer con un trastorno psiquiátrico que le impide controlar sus emociones de una forma sana... y es fácilmente desbordable. En su caso, cualquier factor externo estresante, la descompensa hasta el punto de poder necesitar un ingreso. Pero no obstante, me quedo con la idea de que, la medicación puede ayudar, es cierto. Pero la descompensación se produjo por algo externo. Y esto es extensible al resto de personas. Hay que cuidarse. Hay que tomar decisiones pensando en nosotros, en aquellos sentimientos que hemos conseguido descifrar y nos dan pistas de lo que nuestro ser necesita, porque, si no nos cuidamos... acabaremos locos... perdidos.
Totalmente de acuerdo. Muchas veces, la "locura" se puede evitar o, incluso, curar sabiendo la causa y evitándola. Unas veces cuesta más encontrarla, otras veces lo que cuesta es evitarla.
ResponderEliminarMuchos besos.
Tomar buenas decisiones es muchisimo mas dificil que tomar alguna medicación... ahí debe estar el valor que lo primero tiene sobre lo segundo.
ResponderEliminarUn beso.-
I tant! La frase del teu company és una gran veritat. No tot ho arreglen les pastilles, sobretot quan el mal ja porta temps actuant.
ResponderEliminarQuines coses que tens que veure i aprendre cada dia! :-)
Petonets!!
Me encanta esa filosofía, también muy aplicable a mí misma, que a menudo me pongo metas inalcanzables y acabo "loca" perdida, o eso me ha dicho el psiquiatra esta mañana...
ResponderEliminarTengo que aprender a cuidar de mí misma y poner mi salud por encima de todo.
Me encanta la entrada, es muy terapéutica...
Un abrazo enorme, preciosa.
Me ha gustado mucho, la medicación es una herramienta, lo verdaderamente interesante es el origen de problema...
ResponderEliminarUn abrazo Rebeca