lunes, 17 de enero de 2011

Y... a volver a empezar?

Este mediodía me llamó asustada. Para ella, todo había dejado de ser lo que era. Todo había cambiado. TODO. Qué existe y qué no? "Estás ahí... ¿Cómo puede ser?", me dijo. No tuve que entrar demasiado en el delirio. El criterio de ingreso se podía oler a los cientos de kilómetros que me encontraba de ella... igual que el miedo que desprendía su voz. Hace poco tiempo que me confirmaron que se quedará en el hospital unos días. Sinceramente, sé que dormiré tranquila esta noche pensando que la cuidará gente entrenada para ello.

Voy a ser breve en esta ocasión. Una enfermedad mental severa, es algo que no le deseo a nadie. Es una enfermedad para TODA la vida, con lo que eso conlleva. Si hay conciencia de enfermedad, supondrá un esfuerzo mayor para luchar día a día contra una mente enferma que interpreta de forma equívoca aquello que percibimos. Es un camino complicado, donde millones de cosas influirán en nuestro estado de ánimo y en nuestra percepción, en nuestra cognición... colocándose como piedras para invitar al reingreso. Los complicados tratamientos con millones de efectos indeseados, no ayudan tampoco. ¿Con qué me quiero quedar? En cuanto a enfermedades mentales severas, recaer no es una excepción, sino que es la norma. Es sumamente fácil, y en la mayoría de las ocasiones, los enfermos apenas han podido evitarlo. El reingreso, a pesar de la desesperanza que conlleva, no es un nuevo comienzo, es un inicio de párrafo que continúa a partir del anterior punto y seguido, porque, desgraciadamente, pocas enfermedades mentales tienen un punto y final. De los párrafos anteriores, siempre se aprenden cosas. Volver a empezar? Nunca se vuelve a empezar. Lo cogemos donde lo dejamos, y seguimos luchando médicos, pacientes y familiares para luchar frente a un gigante de las enfermedades. 

(Porque continuamos confiando en esta pequeñilla que hoy reingresa. Porque sé que ella es capaz de volver a salir con la cabeza bien alta. Porque no me cabe la menor duda de que volverás a combatir las sombras con los colores de las hadas. Y, porque te quiero con locura, locuela que tanto me haces reír con tus historias. Este reingreso no es más que parte del camino. Seguimos recorriéndolo juntas. Siempre a tu lado, pequeñaja. Siempre, confío en tí. Sé que puedes.)

5 comentarios:

  1. Segur que si, Rebeketa! Segur que amb aquestes ganes que hi poseu podeu ajudar-la.

    Una abraçada guapa!

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  2. A pesar de que lo que diga la ciencia, el ser humano sigue demostrando que no está todo dicho... menos si cerca hay gente como tu para aportar cosas tan enormemente pequeñitas.

    Un beso.

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  3. Otra vez??? Menuda rachilla llevamos. En fin, espero que se mejore pronto y podamos volver a salir todos juntos.

    Muchos besos.

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  4. Vaya, me dedicaste una entrada, que además es preciosa. Muchísimas gracias, mi pequeño angelito.
    Hoy por fin puedo decir ¡LO CONSEGUÍ! una vez más y las que haga falta.

    Un abrazo gigante.

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  5. Grande Rebeca!!! me ha gustado mucho la entrada, estas enfermedades se escapan a mi comprensión y cuanto más leo sobre ellas más me desconciertan.

    Sigue con tu buen hacer Rebeca, o "angelito" según los que más te aprecian.

    un saludo

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