Sigue fascinándome el mundo de la locura... pero también es cierto que me llena de frustración encontrarme con historias similares a la de esta paciente, sintiendo que pasan los días y ellos siguen igual de convencidos. Quizá debería empezar a asumir que no debería ni plantearme que puedo modificar esto... o sí? Todo es tan real para ella... que no entiende por qué necesita medicación, que no entiende por qué está encerrada. Para ella, pasan los días incomprensiblemente dentro de un hospital, psiquiátrico, nada más. Intento ponerme en su lugar... ¿Será que me creen loca y no creen ni una palabra de lo que digo? Al principio es más fácil, porque no los conoces. Siento que puedes intentar hablar con ellos e interesarte por lo que te cuentan. Pero luego, cuando van pasando los días, tú ya conoces su delirio, haces preguntas similares para ver qué efecto está teniendo la medicación... llega siempre el punto en el que te preguntan: "¿Y yo por qué estoy aquí encerrada?" "¿Me puedo ir a mi casa?" Y tristemente, les tienes que decir que no. Para mí, éste es un punto que vivo con particular angustia. Lo vivo como un punto peligroso para el vínculo que siempre intentamos crear. Porque ¿hasta qué punto les puedes decir la verdad para que sigan confiando en tí?. Si sienten que no les crees, malo, ya no confían en ti, y ya no te cuentan nada. Pero tampoco puedes dar rienda suelta a su delirio!! Es complicado... Cuando ya llevan un tiempo, la medicación ha empezado a hacer efecto, y algunos ya empiezan a tener dudas de lo que fue... pero otros, no. En estos otros... ¿Qué es lo que debo hacer? ¿Cómo decir sin causar más daño? ¿Cómo hablar sin perder la confianza que han depositado en tí? y... ¿Cómo hacer para que no se sientan en una cárcel?
Mi vida, como siempre, se va llenando de preguntas.
Lamentablemente muchas de esas preguntas no obtendrán respuesta. Sea como sea, hay que seguir luchando para que los pacientes salgan adelante.
ResponderEliminarImagino la frustración que debes de sentir cuando no es así...
A pesar de mi "experiencia", yo sé poco de todo esto... Sólo sé que cuando estás en crisis el delirio es muy verdadero, pero no sé qué se puede hacer para que regresen a la realidad. Supongo que cada paciente es un mundo, y no siempre es la medicación la que nos saca de ahí, sino las fuerzas y las armas que cada uno utiliza. Así que hay que dar fuerzas y armas, claro que ¿qué hacer cuando la realidad del paciente es otra que nosotros no sentimos? No lo sé, la verdad, porque hablar a menudo de poco sirve.
Espero que pronto mejore y que comprenda que no está en una cárcel, sino más bien en una "burbuja de protección" adonde cuidan de los enfermos para que no les pase nada y mejoren.
Un abrazo inmenso!
Que complicat que deu de ser dir que no, que no es poden anar. Per sort es veu que tens (i teniu) molt de tacte. Vull explicar-te una cosa. A veure si després et puc passar un mail :-)
ResponderEliminarPetons!
Al igual que tú, entre m´´as viejo más me pregunto, entre más sé más me cuestiono; no puedo negarlo, envidio la locura, la seguridad del encierro. Los cambios me dan miedo, abandonar el confort de una identidad que nunca existió.
ResponderEliminarDeshora.
Un placer volver a pasar por aquí, un fin de semana más...
ResponderEliminarSaludos y un abrazo.
Quería darte un millón de besos y abrazos por haber contestado cada una de mis entradas, ¡y con comentarios más largos que las mismas entradas!
ResponderEliminarEn cuanto a tus dudas, mi abuela vive en Alcoy, por eso me da tanta pena, porque apenas sale de casa.
Cuando decía "hay que aprovechar estos últimos días" me refería a los días en los que nos sentimos vivos, con energía.
Un millón de gracias, porque me has puesto contentísima, y muchísimos abrazos.
Te quiero un montón!!
P.D. Ya llegará ese chocolate...
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