viernes, 28 de mayo de 2010

Mi primera semana

Ya ha terminado mi primera semana. Sólo fueron tres días y, aunque estoy cansada, reconozco que algo de ganas tengo de que llegue el lunes. ¿Será que después de todo sí estoy hecha para este mundo?

Los muros de piedra que tan fríos me parecieron el miércoles, hoy eran un poco más cálidos. No obstante, sigo impresionándome de cada persona a la que entrevistamos... Cada cual, con sus historias, todas lógicas, sí, pero... ¿Ciertas? ¿Dónde está el límite entre lo real y lo imaginario? ¿Dónde está el límite entre lo normal y lo patológico? Cuan difícil es esto... y cuánta la responsabilidad! 

Millones de fármacos con millones de dosis distintas... para distintas patologías que en muchos casos, son difíciles de definir. Los límites son tan confusos en tantos casos que la elección parece imposible. Tengo tanto que aprender...

Ahora ando rotando por agudos. Sobrecogida por la inmensidad de la mente humana, siguen plantándoseme los pelos ante las historias que escucho pero, sobre todo, ante el tremendo sufrimiento que se esconde tras ellas. En ocasiones, las historias vienen de la gente que está ingresada... pero en otras muchas ocasiones, de los familiares que, desbordados, buscan respuestas y soluciones que en muchos casos, no existen. Hoy, sin embargo, un paciente, convencido de que estaba bien, le pedía a mi adjunta que se dedicara a tratar a todas las pobres personas que realmente la necesitaban... y que le dejara salir a él de allí, que no necesitaba tratamiento. Cuando me contaron las barbaridades que había hecho durante sus crisis... supongo que de cierta forma es mejor que no recuerde nada. Aunque, quién sabe si lo ha olvidado, o sólo lo finge para que le dejen salir...? Como ya dije antes... ¿Quién puede estar seguro de lo contrario?

Lo mejor de hoy, dos momentos. El primero, ver la tranquilidad de un esquizofrénico al que le firman el ingreso en un lugar que él considera un refugio. Jamás imaginé que alguien pudiera estar tan feliz de ingresar en un hospital psiquiátrico. El segundo, y mi mejor momento sin lugar a dudas, el momento en que una límite me sonrió por acercarme a ella y ofrecerle mi ayuda para mover una silla. Sé que no parece gran cosa pero, para mí, hacerla sonreir  después de una entrevista delante de su familia y la doctora donde parecía un poco tensa, me hizo sentir bien... Jajaja, igual no tiene la mayor de las importancias y sólo se me está pegando un poco de esa locura que se respira por mi pequeño/gran hospital... ¿quíén sabe?

(Gracias a todos por los comentarios de la entrada anterior... Os quiero mucho y os echo muuucho de menos!! Ojalá pueda veros muy prontito!)

3 comentarios:

  1. Al final no ha sido una mala semana! Me alegra muchísimo de que tengas ganas de que comience la próxima. Nadie dijo que la psiquiatría iba a ser fácil, así que no te desanimes y, como siempre digo, lo más importante en la vida de las personas, son las pequeñas cosas (como la sonrisa de la límite).

    Muchos besitos.

    ResponderEliminar
  2. Estoy con Gluvia,
    Es más, el ejemplo más claro de que la cosas pequeñas son lo mejor y más importante en la vida, eres tú.
    Como diría mi abuela, los mejores perfumes vienen en frascos pequeños.

    Muchos besos y ánimos,

    Te queremos,

    ResponderEliminar
  3. Y ahora imagino que estás en la segunda semana, y seguro que vas poco a poco haciéndote a esto...
    Imagino que no será fácil tratar estas cosas... ya sabes que el tratamiento farmacéutico en estas cosas no siempre es exacto (pero no me hagas mucho caso a mí, que mi experiencia no es modélica en ese sentido, precisamente), pero seguro que poco a poco vas cogiéndole la medida. Para eso haces prácticas, ¿no?

    Por cierto, por si te sirve, una vez hace años un psicoanalista me dijo que no es tan importante que un hecho haya ocurrido o no en la realidad a la hora de tratarlo, que si el paciente está convencido de ello y por lo que sea le traumatiza, para el paciente es absolutamente real, y por lo tanto hay que tratarlo como tal. Claro que esto sirve para el psicoanálisis, imagino que en psiquiatría no es lo mismo... Además, es difícil saber si un paciente miente o no, y no es lo mismo mentir por propia iniciativa que "mentir" creyendo lo que se está diciendo...

    Lo cierto es que la mente humana es muy compleja. Hum... tenemos que hablar, me tienes que contar, ya sabes que me gustan estos temas, quizá porque gracias a ir indagando voy curándome a mí misma...

    Por lo demás, estoy súper segura de que conseguirás sacar miles de sonrisas, porque es algo que tú misma inspiras en los demás: ganas de sonreír. Ya te lo he dicho millones de veces, que eres un ángel.

    Siento si de vez en cuando me enrollo escribiéndote, pero es que estos temas me dan cuerda, y si por mí fuera, no pararía... Espero que no te moleste.

    Muchísimos besos, y feliz semana!

    ResponderEliminar