martes, 21 de septiembre de 2010

Tradiciones y costumbres... celebración o esclavitud?

Tradiciones y costumbres, año tras año, día a día... Llega un instante en el que decidimos que algo maravilloso se va a convertir en "tradición", y ya está, lo plantamos ahí. Ahí lo dejamos, para que el próximo año volvamos a celebrar esta comida, para que la próxima semana volvamos a quedar para ver una peli, para que mañana vuelvas a hacerme la perdida cuando llegues a casa tras el trabajo... Y pensando pensando me doy cuenta de que mi vida está llena de tradiciones y costumbres que voy acumulando y acumulando... tradiciones que van rellenando mi vida de sentido, de felicidad, de satisfacción. Escusas para ver a mis seres queridos, para hablar con mi familia y para otras muchas cosas. Es importante mantener las tradiciones... no perder el contacto con algunos amigos, no dejar nunca de hacer algunas cosas... Pero ¿dónde está el límite? ¿Todo debería convertirse en tradición? ¿Qué pasa con las tradiciones que se convierten en repetitivas y absurdas, hasta el punto de convertir el sentimiento primario en hastío? ¿Qué pasa con las tradiciones a las que nos volvemos dependientes patológicos, provocando angustia cuando nos falta? ¿Los cumpleaños que se te olvidan, los aniversarios que ni imaginaste que podrían existir, la perdida que nunca llega... y se convierten en motivos de disputa?
¿Dónde colocamos el límite? Debe haber un límite. 

3 comentarios:

  1. Tienes mucha razón cualquier acción que se haga repetidamente, se puede convertir en una tradición o costumbre...¿Límite? seguro que hay algún limite, lo importante es, ser feliz i estar el mayor tiempo posible, manteniendo esa tradición solo si se es feliz con ella...

    Saludos

    Iker

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  2. No creo que deba haber un límite, pero si que tenemos que ser más flexibles en algunas cosas. Porque, al final, las cosas que haces por gusto, acabas haciéndolas por obligación.

    Besos!!!

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  3. Hola, preciosa, ¿qué tal? Al fin poniéndome al día con tu blog...

    Me gusta esta reflexión sobre las tradiciones, aunque hay muchas de ellas que más que tradiciones yo las llamaría costumbres. Suelen ser positivas, pero el límite está en ese punto en el que pasan de positivas a negativas, o cuando, como dice Gluvia, acabamos convirtiendo esos detalles en una obligación que nos pesa, o cuando despiertan alguna disputa (eso ya son, al menos para mí, palabras mayores..).
    Por cierto, me gusta mucho nuestra "tradición" de quedar en Albina cuando vienes =)
    o la cena de Navidad...

    Sigo leyendo...

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